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Los plásticos, otra estrella del Festival de cine de San Sebastián

Las industrias del plástico y del cine han estado siempre estrechamente ligadas la una a la otra. Es más, el icono por excelencia del séptimo arte, el rollo de película está hecho de este material. Pero no sólo eso. Desde las cámaras hasta los decorados, pasando por el atrezzo, el cine no sería lo mismo sin los plásticos. Te contamos cómo los plásticos son, en realidad, grandes protagonistas de las películas. ¡No te lo pierdas! 

Luces, cámara… y ¡plásticos!

No siempre nos damos cuenta de la cantidad de cosas que nos rodean que utilizan plásticos en alguna de sus formas y eso se aplica también al cine. Aunque parezca obvio al decirlo, efectivamente, las cámaras con las que se ruedan nuestras películas favoritas están hechas, en mayor o menor medida, de plástico.  

En el caso de las cámaras, aunque son las lentes de cristal las que hacen la magia, sería extremadamente difícil operar con ellas si no estuviesen protegidas por un material tan ligero y resistente como es el plástico. Además, en las cámaras digitales, los circuitos que permiten mostrar la imagen en la pantalla están colocados sobre placas de plástico. Sea por dentro o por fuera, estos complejos equipos de grabación tienen al plástico como un elemento clave. 

Los plásticos: los protagonistas en el set

A pesar de que el CGI (imágenes generadas por ordenador) y las pantallas verdes (o cromas) son cada vez más comunes, los directores siguen recurriendo a prótesis y trajes especiales para vestir y crear a sus personajes. Desde heridas, moratones y materiales hasta personajes como los de Star Wars o las criaturas fantásticas de Guillermo del Toro: los efectos especiales están más de moda que nunca. Los polímeros y las siliconas son la elección favorita de los artistas para realizar sus creaciones, pero la lista no se acaba ahí: epoxy, poliéster, poliuretano, gomas plásticas… ¡Las posibilidades son infinitas! 

De acuerdo con Leonardo Cruciano, artista de efectos especiales, es la combinación de ambas técnicas, el CGI y los efectos especiales, lo que le da verosimilitud a la ilusión. De ahí que hasta un gigante de la pantalla como es Marvel siga recurriendo a los plásticos para hacer los trajes de nuestros amados superhéroes. 

Réplicas “plásticamente” idénticas al original

Muchos de los objetos que se utilizan en el set de rodaje tienen que ser, por motivos prácticos, réplicas del original y, en ese campo, los plásticos son los preferidos. 

Pongamos el ejemplo de la comida. Aunque los directores prefieren utilizar comida real, no siempre es posible. En caso de un helado, este se derretiría entre tomas o, por ejemplo, cuando se necesita mucha comida en plano, como en el comedor de Hogwarts, no es posible tenerla toda. En estos casos se utilizan réplicas hechas de resinas, gomas y espumas plásticas, fácilmente moldeables y muy duraderas. 

Además, a los directores les encanta romper objetos, sobre todo si son de cristal. Botellas, vasos, floreros, ventanas… Todos esos objetos están hechos de un plástico especial que se rompe muy fácilmente y suena igual que el cristal, pero que no causa ningún daño al actor. De esta manera se puede rodar una espectacular pelea en un bar y que las únicas heridas que se hagan los actores sean, también, de plástico. 

Hasta ahora hemos visto cómo los plásticos ayudan a los directores a “engañarnos” la vista, pero ¿sabías que también nos engañan el oído? 

Muchas veces, a la hora de rodar una escena, los actores interactúan con diferentes elementos que son muy ruidosos. Desde bolsas de cartón o de plástico, hasta utensilios de cocina o bolas de billar. Si los objetos fueran reales, el sonido se mezclaría con las voces de los actores y los técnicos de sonido no podrían grabar bien los diálogos. Para todos estos casos, los especialistas en atrezzo utilizan réplicas de vinilo, que son muy similares a los originales, pero que no producen casi ruido alguno y, posteriormente, añaden el ruido y elementos acústicos. 

La plastilina, ¿la gran olvidada?

Por último, no queríamos despedirnos sin hablar de un tipo de películas en las que el plástico ocupa un lugar especial: las películas de stop and motion. Este tipo de filmes, rodadas a través de fotogramas independientes con muñecos de plastilina, son muy laboriosas de hacer, pero el resultado no deja a nadie indiferente. Todos recordamos con cariño películas como Wallace y Gromit o Pesadilla antes de Navidad, pero ¿es una cosa del pasado? 

¡Ni mucho menos! Películas como Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016), La isla de los perros (2018) o Mr Link: El origen perdido (2019) nos demuestran que este tipo de animación con plastilina está más vigente que nunca, ya que es la opción ideal para conseguir ese tono entrañable tan característico de estas películas. 

Así que, ya sabes, la próxima vez que vayas al cine, fíjate bien en todo lo que ves – ¡y en lo que no oyes! – y seguramente te des cuenta de que los plásticos también son verdaderos protagonistas de la película. 

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